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Un regreso anunciado; Etienne para Victoria

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ettieneCd. Victoria, Tam.- Encontrar a Alejandro Etienne Llano en mangas de camisa en su despacho-notaría resulta una experiencia.

El riguroso traje permanente, extensión de la mítica toga, no es todo lo que se ha sacudido en estos días.

“Se te van acumulando a lo largo del tiempo las piedras y ahí las traes. Ahorita si ya estamos descargándolas, dejándolas libres para cargar otras”, confiesa quien en la práctica hace efectivo el adagio aquel de “descansar haciendo adobes”.

 

Tras ocupar los últimos seis años la titularidad del Poder Judicial y otros tantos de magistrado numerario, ahora ha tenido más tiempo para dedicarlos a la plantación de un huerto citrícola para el que hace tres años empezó a preparar las tierras.

“Eso también me apasiona”, dice, cuando confiesa que hace tiempo los compromisos laborales le alejaron de la práctica del golf y desde entonces su único deporte ha sido la marcha, caminar y algunos fines de semana trepar a la sierra madre por el rumbo de la bandera monumental.

Hoy perfilado candidato para presentarse como aspirante único al registro priísta para la alcaldía victorense, para él reandar camino del servicio público es más bien su naturaleza.

“La mayor parte del tiempo en mi vida productiva he estado en el servicio público y siempre he tratado de tener las puertas abiertas para atender a la gente”.

Esa vocación y don de gentes le viene de los mayores, del entorno y la descendencia.

“Mi padre es un hombre de trabajo, abogado, gente de principios muy sólidos, muy conocido aquí en el medio.

“Si te vas al Victoria de hace tantos años, era uno de los abogados con mayor reconocimiento y mi madre pues gente también aquí de Victoria; tuve un ambiente familiar muy favorable que me dio oportunidades pero que nunca nos regalaron nada, todo era a base de esfuerzo”.

 

Recuerda que cuando estudiaba en México, si en la Ibero, una universidad privada, igual usaba el transporte público o andaba “de aventón”, porque no tenía vehículo, ni cuando se graduó, con todo y que su papá era socio de la distribuidora volkswagen.

La automotriz PRETELSA –de Prieto, Etienne, Elizalde y Salinas- fue una de las primeras sociedades anónimas de éxito en la capital tamaulipeca.

Pero don Pedro Etienne Lafont, casi medio siglo después, en sus 91 años, sigue asistiendo al despacho de sus juventudes.

Sobre el escritorio descansa una calculadora de grandes dimensiones y una lupa con la que revisa expedientes de personas a las que sigue llevando casos jurídicos, porque la vista, ni los lentes ya le alcanzan.

Y de cuando en cuando se echa sus puros. Es el único que tiene autorizado fumar en el despacho.

Igual hace uso del sistema electrónico de justicia a través de las computadoras e internet  alentado por su hijo para agilizar, trasparentar y evitar desvíos en la impartición de justicia que merecieron premios y reconocimientos nacionales e internacionales a Tamaulipas.

Alejandro es el séptimo, de diez hijos; la mayor de las hermanas, Nieves, está casada con Eduardo Garza González, ex funcionario en los tres niveles de Gobierno; Pedro, el segundo, fue legislador federal coordinador de la fracción del PRD y cercano colaborador de Cuauhtémoc Cárdenas en el gobierno defeño.

“Imagínate. Mi papa era abogado de los patrones aquí, tenía el centro patronal y Pedro mi hermano se fue a estudiar a México; allá se encaminó por la izquierda. En mi casa siempre ha habido esa pluralidad y ese respeto”.

Esa es la convicción de que pudiendo pensar diferente, todos con respeto, una de las reglas básicas en la familia y en la sociedad, se puede disentir y se pueden encontrar soluciones.

En la familia hay de todo, además Cecilia y Virginia dedicadas la familia, Benito en negocios de imprenta, Diego que atendía el negocio familiar de los materiales y murió siendo presidente de la Cruz Roja cuando traía una ambulancia que se accidentó, Carlos y Bernardo dedicados a la abogacía también y Mauricio, el menor, funcionario estatal titular de Pesca.

Héctor Salinas Treviño, el suegro de Alejandro, fue un galeno muy prestigiado, director fundador de la clínica hospital del IMSS en Victoria a la que antes de su muerte se le impuso su nombre.

“Katia mi gran compañera, amiga, muy querida  y los tres hijos que hemos tenido: Alejandro -24- es abogado titulado también por la ibero donde estudia Andrés -21- y Catalina -18- en la preparatoria”.

A principios de los 80´s, cuando recién había egresado de la carrera de derecho, Alejandro tras un breve paso laboral por el despacho de su padre recibió la primera invitación para integrarse al Gobierno federal.

En las postrimerías del gobierno de José López Portillo empezó a trabajar en la Secretaría de Relaciones Exteriores de donde pasó a Gobernación, para ser primero con Olivares Santana y luego con Manuel Bartllet asesor en la Dirección General de Programación,  subdirector de Política y Gobierno y Sub director de Organización y Métodos.

Desde aquel entonces, cuando también cursó un Diplomado en Administración Pública viene su afiliación al PRI, al que ha pertenecido siempre aunque producto de sus oficios nunca ocupó responsabilidades partidistas.

“En esa época se vinculaba mucho el gobierno con el partido pero nunca he tenido un cargo en él”.

Como miembro del Poder Judicial no existe un impedimento legal “pero sí hicimos un código de ética. Militancia, por supuesto pero no actividad política, como que es más ajeno, como que más vale que el juzgador se dedique a lo suyo. Ahora que termino ya no hay ningún impedimento para involucrarme más con el partido, más de lleno”.

De estar en México ya cuando se empiezan a dar los movimientos para la siguiente sucesión presidencial, en el ´86 Alejandro regresó a Victoria al despacho jurídico familiar, obtuvo su propio fiat de notario y un año después contrajo nupcias.

Al poco tiempo otra invitación lo sacó de Victoria y regresó al sector público, ahora en la Delegación Regional de Migración con asiento en Tampico en calidad de subdelegado con Raúl Gutiérrez Cerda.

Empezaba a derribar mitos: la llegada de ambos al cargo era el primer caso en el que el aval del entonces todopoderoso cacique petrolero Joaquín Hernández Galicia no se hacía necesario. “Sin grillas y dedicados al trabajo institucional sacamos el reconocimiento general”.

 

Al relevo sexenal federal de nuevo regresó a Victoria al ejercicio de la abogacía y el notariado hasta el ´95 cuando se integró el primer Tribunal Electoral del Estado y se le invitó como Magistrado Supernumerario, cargo que se ejercía solo durante el año electoral.

Así de manera intermitente, regresó a la Notaría, fue al Tribunal, presidió también el primer Consejo Estatal de Seguridad Pública, volvió al Tribunal, se hizo Secretario del Ayuntamiento –con Enrique Cárdenas Alcalde y su relevo Egidio Torre Cantú por dos meses- hasta que regresó al Tribunal Electoral para presidirlo.

Tras esa elección del 2 mil uno fue nombrado Director Estatal del Registro Público de la Propiedad y el Comercio y a la muerte de Ana Teresa Luebbert como Magistrada Presidenta del Supremo, se le nombró Magistrado de Número en el 2 mil tres; en el 2 mil siete asumió la Presidencia del Tribunal de Justicia donde permaneció hasta hace dos semanas.

El optimismo por el horizonte del ex Presidente del Tribunal Superior de Justicia tamaulipeco se cifra en los nuevos canales de entendimiento que se van dando entre las principales fuerzas políticas del país.

“Por supuesto que tienen misiones y visiones diferentes pero hay un sustento común; puede después volver a haber diferencias, las habrá, pero buscando lo que tenemos común para crecer vamos a lograrlo”.

México es un país plural, multicolor, de todos. La gente sabe que su voto cuenta, tan cuenta que en el 2 mil voto por una opción, en el 2 mil seis por otra y en el 2 mil 12 por otra diferente.

Lector contumaz por el oficio propio que implica estarse actualizando de manera permanente en las nuevas leyes y reformas, confiesa que sus lecturas extraordinarias también tienen qué ver con asuntos jurídicos, políticos y sociológico, a más, científicos.

“No tienes qué leer novelas para que se te considere lector o erudito”.

Cosmos, es uno de sus libros favoritos, escrito por un prestigiado astrofísico que habla de la formación del universo.

Hoy mismo lee la obra de un autor polaco intitulado Tiempos Líquidos.

Habla de que hoy en la vida moderna los tiempos son líquidos, ya no son a largo plazo, vivimos en un cortísimo plazo que se nos va como el agua; la gente antes proyectaba su vida a lo largo del tiempo y ahora vives al día.

Como Notario Público Alejandro tenía una licencia por el tiempo que durara su gestión en el Tribunal de Justicia; ahora pidió otra por los nuevos retos que aparecen en su vida profesional.

“Yo voy a donde decidan que pudo ser más útil”, decía antes respecto de la eventual llamada de su partido para participar electoralmente. Esta semana los consensos se dieron para ser nominado a la alcaldía capitalina.

“Hay muchas maneras de servir y yo quisiera verme a mí mismo así, como un servidor, dentro de la administración pública a través de una cuestión electoral – es la que tenemos más presente-; he sido servidor público muchos años con algunos intervalos y siempre he tratado de atender a todos”.

 

Aunque nació el mismo año -1957- que el Gobernador Egidio Torre Cantú y su educación media y básica la cursaron en la misma escuela, fueron en grados distintos por el mes de nacimiento, él en diciembre 4 y aquel el 19 de junio. Como quiera, se conocen, mantienen amistad y aprecio desde la infancia.

 

Ahí, frente a su viejo amigo otros cuadros destacados de su partido, algunos de ellos en algún momento también considerados aspirantes, le dieron su aval y compromiso de trabajar juntos por hacerlo primero candidato y luego alcalde de Victoria.

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